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Monesterio
BADAJOZ
Monesterio se enclava en la vertiente septentrional de Sierra Morena, sirviendo de frontera natural con Andalucía, y por el que se canaliza uno de los más importantes itinerarios históricos que vertebran la península, la antigua calzada romana de la Vía de la Plata que coincidía con la vía XXIII del Itinerario Antonino que unía la desembocadura del Anas –río Guadiana- y la actual Astorga pasando por Mérida, siendo ésta utilizada por sucesivas culturas que fueron dejando sus huellas por todo el recorrido extremeño.
El municipio
Hoy en día, Monesterio es una localidad de servicios con una inmejorable oferta de hoteles y restaurantes, que junto con el aprovechamiento de recursos ligados a la dehesa y a la industria alimenticia, especialmente la elaboración y fabricación de productos del cerdo ibérico y la puesta en marcha de nuevos proyectos empresariales hacen que la localidad sea el motor económico de la Comarca de Tentudía.
Monesterio, está marcado principalmente por sus Dehesas como claro modelo de desarrollo económico sostenible. Las encinas y los alcornoques conforman el paisaje típico de la zona –alrededor de 16.000ha- donde vive y se cría el cerdo ibérico extremeño. Toda una cultura gastronómica nace, pervive y se cuida celosamente en torno a él, gozando de una fama mundial gracias al exquisito jamón y a sus deliciosos embutidos. Por todo ello, consideramos la industria cárnica como la principal industria transformadora asociada al ganado porcino.
La elaboración de productos del cerdo implica el auge y desarrollo de empresas dedicadas al sector, complementadas con una industria quesera y una producción casi artesanal de aceites que guardan esa misma constante de calidad natural de escasa manufacturación.
El queso
El queso de Monesterio es un queso artesanal tradicional de la comarca de Tentudía, elaborado mayoritariamente con leche de oveja y/o cabra de razas autóctonas de Extremadura; puede hacerse con leche cruda o pasteurizada. Suele presentarse en piezas cilíndricas de pasta compacta, de textura semi‑curada a curada, color marfil a amarillo pálido y corteza natural a veces tratada o ligeramente ahumada, según el productor. Su sabor es intenso y persistente, con notas lácticas y ligeramente salinas y, en los ejemplares curados, matices picantes y de frutos secos; su aroma es potente pero agradable. Es un producto ligado a la gastronomía local, muy apreciado como queso de mesa y para maridar con vinos tintos y chacinas extremeñas.





